Nací en Teresópolis, en Río de Janeiro, en una familia de artistas: mi padre era músico y poeta, mi abuela fue escenógrafa y profesora. A los 15 años perdí a mi padre y tuve que crecer rápido. Ahí aprendí que resolver las cosas depende de mí.
Entré al mundo audiovisual por necesidad y me quedé por talento. Pasé por televisión local, dirigí mi propia productora de videoclips (más de 180 clips, 15 millones de visualizaciones), registré cerca de 480 eventos sociales en diez años y produje contenido para agencias y marcas de sectores variados. En los últimos cuatro años, en una plataforma de educación en tecnologías emergentes, lideré una línea de producción educativa con más de 1.500 clases, cursos y coberturas de eventos entregados a más de 2.000 estudiantes, incluyendo dos proyectos premiados en el ecosistema Web3.
Hoy, tras pasar por cada eslabón de la cadena audiovisual (guion, dirección, filmación, edición, color y finalización), mi trabajo es simple de describir: darle forma a ideas, marcas y conocimiento técnico que, sin dirección ni ritmo, quedarían atrapados en la cabeza de quien los creó.
Tengo agenda abierta para nuevos proyectos en audiovisual, educación y contenido con IA.